• Casona del Moral de Arequipa

    Casona del Moral de Arequipa

    La Casa del Moral es una típica residencia señorial del Siglo XVIII, en la que habitaron familias aristocráticas, algunos mestizos como sirvientes y cocineros y un número menor de esclavos e indios. Su hermosa fachada muestra pilares y adornos en alto relieve con una batiente de tres fracciones y un tímpano cuyo elemento central es el escudo acuartelado que se ha descrito, coronado y fianqueado por dos ángeles que sostienen cadenas en sus manos y todo un conjunto de formas de la pictografía Paracas, así como símbolos que evidencian la condición militar del propietario.

    Se ingresa a la Casa por una impresionante puerta de dos hojas decoradas con clavos de bronce y postigo con llave y cerrojo. Ella se abría totalmente cuando regresaba el señor de la casa en su cabalgadura o su calesa con su familia, o cuando se tenía que recibir importantes visitas. Una de las hojas tiene una puerta pequeña por la que transitaban diariamente los sirvientes que salían a cumplir diversos encargos.
     
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    Casonas de Arequipa

    Casonas de Arequipa

    El centro histórico de Arequipa cuenta con 500 casonas, 250 de las cuales están calificadas. Han sido construidas generalmente en el siglo XIX, sobre el sitio de edificios coloniales anteriores destruidos por el terremoto de 1868. Las casonas, generalmente hechas en sillar, se caracterizan por sus arcos semi-circulares y sus techos en bóveda. Las estructuras de sillar poseen siempre los muros gruesos: 1 a 1.5 metros para las habitaciones, más de 2 metros para las iglesias.

    Gracias a la utilización de mortero de cal, los muros se muestran homogéneos, imagen que se refuerza con las bóvedas de ladrillo o de sillar que se justifican en la rareza de la madera. La estructura pesada es embellecida con decoraciones dentro de grandes y espesos cuadros redondeados, o por profundos bajos relieves sobre la superficie de planos.

    La luz se combina en sus líneas para crear una dinámica que aligera la pesada estructura y la vuelve más interesante. La puerta lateral de la Iglesia de Santo Domingo (del comienzo del siglo XVII), donde se encuentra una alegoría del Juicio Final, se encuentra típicamente dentro de todas las portadas de la ciudad y de la región.

    El mérito de la arquitectura arequipeña no se limita solamente a la suntuosidad de los monumentos religiosos. Se encuentra también en las nobles casonas, casa vernaculares de proporciones bien equilibradas. El espacio urbano penetra al interior de las manzanas de las casas por los ángulos de las grandes puertas y los grandes corredores que nos llevan hasta los patios, donde las fachadas esculpidas son análogas a las exteriores, acentuando así la continuidad espacial. Las puertas y las ventanas están flanqueadas por pilastras y coronadas por frontones en relieve que hacen juego con los grandes muros. Las estrechas ventanas dejan penetrar la luz dentro de los arcos semi-circulares y bajo los techos abovedados. Las casonas, con el conjunto monumental, las calles y las plazas, aseguran la armonía y la integridad con el paisaje urbano, y dan a la ciudad un valor urbano excepcional.

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